Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información.    Encontrar más  aquí


Me gusta esta página,
Compartir
 
Visualizar los artículos nutricionales
Objetivo: los músculos
Objetivo: los músculos

Los músculos son los responsables de todos nuestros movimientos, tanto de los voluntarios como de los involuntarios. ¿Pero de qué están hechos? ¿Cómo funcionan? ¿Qué nutrientes necesitan para su contracción?





Anatomía y músculo estriado

El músculo contiene múltiples fibras contráctiles y sensibles. Estas fibras están a su vez formadas por miles de miofibrillas, microfibras compuestas de hebras delgadas de actina y hebras gruesas de miosina. Estas hebras están revestidas y agrupadas en sarcómeros, unidad contractora del músculo. La hebra delgada está compuesta de moléculas de actinina envueltas en una molécula de tropomiosina y a veces incluye moléculas de troponina. Las hebras gruesas están compuestas de una cola y de una cabeza de miosina.





Fuente de energía

Para funcionar, el músculo necesita energía en forma de ATP. Este ATP (Triosfato de adenosina -en inglés Adenosine Tri-Phosphate) se produce mediante el ciclo de Krebs, en la mitocondria celular. En condiciones normales, se produce a partir de la glucosa o glucógeno (reservas de glucosa en los músculos). Cuando al organismo le falta glucosa, esta energía se produce mediante otras rutas metabólicas: - los lípidos se consumen tras 40 minutos de ejercicio físico. La lipólisis reduce la grasa del organismo y ahorra las reservas de glucógeno. Cuando las otras fuentes de energía están agotadas, comienza el metabolismo de las proteínas. Esto resulta perjudicial para el organismo porque usa las proteínas del mismo y así se destruyen tejidos.





Contracción muscular: el papel del calcio y del magnesio

Cuando el músculo está en reposo, la tropomiosina (asociada a la troponina) oculta la parte vinculada a la cabeza de la miosnia en la actinina. Cuando el impulso nervioso llega al músculo, los iones del calcio entran en sus células. Están vinculados a la troponina que varía la configuaración y extrae la tropomiosina. Esto revela la parte vinculada a la miosina. Una molécula de la ATP unida a la cabeza de la miosina extrae la energía que necesita para unirse a la actinina. Entonces la cabeza de la miosina gira y atrae la hebra de la actinina. Las dos hebras se deslizan, el sarcómero se acorta. Este fenómeno ocurre en todas las fibras musculares a la vez, las contracciones musculares. Los iones cálcicos son bombeados hacia el exterior de la célula, el músculo se relaja. Así es como actúa el magnesio: regula la afluencia y salida de calcio de la célula. Por esto la falta de magnesio causa rampas: el calcio permanece concentrado en la célula y el músculo se contrae contínuamente.





El papel de las proteínas

Las hebras de actina y miosina están compuestas por proteínas. Como consecuencia del deslizamiento entre ellas durante la contracción muscular estas hebras se lesionan. Una dieta rica en proteínas de alto valor biológico es, por tanto, básica para la constitución y recuperación muscular.